La televisión, el teatro y el cine mexicano pierden a uno de sus rostros más emblemáticos. Otto Sirgo, actor de origen cubano nacionalizado mexicano que consolidó una impecable trayectoria de más de cinco décadas, falleció a los 79 años. La noticia fue confirmada por la Asociación Nacional de Actores (ANDA), organismo que expresó sus condolencias a familiares y allegados, aunque hasta el momento no se han revelado las causas de su deceso ni detalles de los servicios funerarios.

Nacido en La Habana el 19 de diciembre de 1946, Sirgo llevaba el arte en las venas. Hijo de los actores Otto Sirgo y Magda Haller, y nieto de la legendaria Conchita Gentil Arcos, el intérprete creció respirando el ambiente de las tablas y los foros para dar continuidad a un linaje dinástico en la actuación.
Aunque debutó en el cine a finales de los años 60 en cintas como La maestra inolvidable (1968), El monasterio de los buitres y Nosotros los pelados, fue la pantalla chica el escenario que lo catapultó al afecto del público. Con más de 60 telenovelas en su haber, su nombre quedó grabado en la época dorada del melodrama mexicano gracias a producciones memorables como Lazos de amor, Rosa salvaje, Niña amada mía, El amor tiene cara de mujer y La venganza.

Sirgo demostró ser un artista versátil que no se limitó a estar frente a los reflectores. Su talento lo llevó a explorar la dirección de escena en títulos como Dos mujeres en mi casa, Agujetas de color de rosa, El alma no tiene color y varios unitarios de Mujer, casos de la vida real. En el teatro dejó una huella imborrable, especialmente por dirigir y protagonizar durante años la aclamada obra P.D. Tu gato ha muerto.

Con su partida, la industria del entretenimiento despide a un caballero de los escenarios, un director prolífico y un pilar fundamental en la historia de la televisión hispana.