¿Quién podría olvidar uno de los capítulos más perturbadores y bizarros del cine de género en México? Corría el año 1972 cuando René Cardona Jr., el artífice de la explotación nacional, entregó al mundo La noche de los mil gatos (estrenada internacionalmente como Blood Feast), un slasher que rompió los límites del buen gusto y se instaló para siempre en el imaginario del cine de culto.

Un Playboy con gustos de pesadilla
La trama nos presenta a un Hugo Stiglitz en la cúspide de su frialdad interpretativa. Encarna a un playboy millonario y desquiciado que, desde su helicóptero privado, sobrevuela las playas de Acapulco en busca de su próxima presa. Con falsas promesas de lujo y romance, seduce a mujeres hermosas para trasladarlas a su remoto castillo, un escenario que rápidamente se transforma en un matadero personal.
El horror de la cinta no solo reside en el asesinato, sino en el fetiche: el protagonista conserva las cabezas de sus víctimas en recipientes de cristal como trofeos de caza. Sin embargo, el “broche de oro” que le otorgó su infame título es su método para deshacerse de la evidencia: alimentar a un millar de gatos hambrientos con la carne de sus amantes.

Entre el mito y la polémica animal
Más allá de su premisa, la película ha arrastrado una oscura reputación debido a las polémicas sobre el trato real a los animales durante el rodaje. Estas acusaciones han empañado su legado, generando críticas feroces que cuestionan la ética detrás de las cámaras de Cardona Jr., un director que nunca temió incomodar al espectador.
“La peor película sobre felinos asesinos jamás rodada” — Así la describió la revista Shock Cinema, en una reseña que, si bien destrozaba las actuaciones y la lógica narrativa, reconocía irónicamente que era un esfuerzo superior a las obras posteriores del director.
El rugido de la justicia
El clímax de la cinta ofrece una de las resoluciones más viscerales del cine mexicano. Tras el intento de asesinato de una mujer valiente que logra herir al villano, el orden natural se invierte. El olor a sangre de su propio amo desata el frenesí en el pozo de los gatos. En un acto de justicia poética (y sangrienta), las criaturas que él mismo alimentó terminan devorándolo, permitiendo que la sobreviviente escape ilesa hacia la libertad.

¿Es una joya del cine bizarro o un despropósito ético? A más de cinco décadas de su estreno, La noche de los mil gatos sobrevive como un recordatorio de una era donde el cine mexicano no tenía filtros, ni piedad, ni límites. La película la podrás ver en YouTube.
