mié. Jun 3rd, 2026
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Sangre, cenizas y una frase que resume una era: “¡Salve, Satán!”. El suicidio de un vocalista convertido en arte macabro, la quema sistemática de iglesias y el asesinato de su líder no solo forjaron la leyenda negra de Mayhem, sino que los erigieron como los rostros infames del Inner Circle noruego.

​El ascenso desde el inframundo

​Bajo la dirección del sueco Jonas Åkerlund, Lords of Chaos se sumerge en la psique de una de las agrupaciones más influyentes del metal extremo. Mayhem no solo tocaba música; ellos personificaban el género. Considerados por muchos los padres del Black Metal noruego, su legado está manchado por el extremismo que los llevó a la cima de la cultura pop subterránea.

​La cinta retrata los hitos que cimentaron su estatus de culto:

  • El suicidio de Dead: Cuya tragedia fue explotada para la portada de un disco en vivo.
  • Performance extrema: Conciertos que incluían cabezas de animales y automutilación.
  • El ocaso de Euronymous: El asesinato del líder de la banda a manos de Varg Vikernes, un evento que marcó el fin de una época y el inicio de un mito.

Entre la investigación y la controversia

​Si bien la película se apoya en una investigación exhaustiva basada en el libro homónimo de 1998, Åkerlund no logró escapar al escrutinio de los protagonistas reales. La producción estuvo rodeada de críticas desde su génesis, especialmente por sus decisiones estéticas y musicales.

​Un punto de fricción notable fue la colaboración inicial con Metallica. El uso del tema ManUNkind para promocionar la cinta —y la participación de los estadounidenses en la banda sonora— fue visto como un sacrilegio por los puristas. El estilo thrash de San Francisco, ajeno a la atmósfera gélida y cruda del metal noruego, enfureció a una comunidad que vive de la exclusividad y el elitismo sonoro.

​¿Cine o simple voyerismo?

​Más que una obra maestra cinematográfica, Lords of Chaos funciona como una pieza de recomendación para melómanos y curiosos del fenómeno social. Sin embargo, la crítica es clara: la película parece priorizar el morbo sobre el valor narrativo.

​Al final, lo que vemos en pantalla no es tanto una exploración profunda de una subcultura oscura, sino el retrato de un grupo de jóvenes atrapados en sus propias máscaras. En lugar de una legión satánica, Åkerlund nos presenta a niños jugando a la oscuridad, más preocupados por la imagen y la pose que por la filosofía que decían defender. La película está disponible con subtítulos en español en YouTube.

Las verdaderas historias pertenecen a quienes las sobrevivieron; el resto es solo cine.


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Por Vish Fernandez

Columnista en portal de noticias de Guadalajara y CDMX. Gestor cultural, ganador de reconocimientos locales, nacionales e internacionales y promotor de la lectura.

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