Ned Crowley mezcla sin complejos el western fronterizo con el horror demoníaco en una propuesta delirante, nihilista y llena de caras inquietantes.
En el desolado territorio de Arizona de 1859, no hay espacio para la fe luminosa ni para las grandes gestas de redención. Poseída en el desierto sitúa su punto de partida en una premisa perturbadora: una esclava recién liberada (DeWanda Wise) emprende un angustioso viaje junto a su misteriosa hija caucásica, una niña convencida de portar una maldición, pues todo aquello que toca perece al instante. Desesperada, la mujer recluta al doctor Bender (un sobrio Guy Pearce), un médico viudo y sumergido en el duelo, para escoltarlas hasta un remoto asentamiento donde opera un reverendo de supuestos dotes milagrosos (Bill Pullman). Lo que inicia como una peregrinación médica pronto degenera en un descenso al infierno entre el calor sofocante, el fanatismo y la brujería.

Con el desenfado violento y el cambio de tono característicos de Del crepúsculo al amanecer (From Dusk Till Dawn, 1996), el filme subvierte las convenciones del género para adentrarse en los terrenos del terror visceral. Sus protagonistas no son héroes de la frontera, sino parias condenados desde el primer plano, almas a la deriva que cruzan un árido calvario donde la superstición sustituye a la razón.

El mayor atractivo de la cinta reside en su impredecible galería de secundarios, un desfile de extravagancias que evoca la atmósfera claustrofóbica de Los ocho más odiados (The Hateful Eight, 2015). Desde la presencia magnética del reverendo Ross (interpretado con brillantez por Bill Pullman) hasta una forajida implacable (Jamie Neumann), pasando por un perturbador personaje con la cabeza cubierta por una bolsa (Josh McDermitt) y una anciana tejedora de relatos macabros (Joanna Cassidy), cada encuentro añade una capa de extrañeza a este cuento de terror extraviado en el Salvaje Oeste.

Ned Crowley firma una de las sorpresas más singulares de la temporada: un pulp western satánico que no teme empujar sus propios límites hacia el exceso y la excentricidad.
Poseída en el desierto ya está disponible en el catálogo de Max.