Robert Duvall, el legendario actor cuya presencia en pantalla definió la rudeza y la vulnerabilidad del cine estadounidense durante seis décadas, falleció este domingo a los 95 años. El ganador del Oscar, recordado por sus interpretaciones quirúrgicas en clásicos como The Godfather y Apocalypse Now, murió “en paz” en su residencia de Middleburg, Virginia, según confirmó su esposa, Luciana Pedraza, a través de un comunicado oficial.

El fin de una era en el celuloide
Con la partida de Duvall, Hollywood pierde a uno de sus pilares más prolíficos. Su carrera no fue solo extensa, sino esencial: desde su debut silencioso como “Boo” Radley en To Kill a Mockingbird hasta su icónica frase sobre el “olor del napalm por la mañana”, Duvall se especializó en personajes de una quietud amenazante y una integridad inquebrantable.
Un último adiós sin reflectores

Fiel al estilo sobrio que mantuvo fuera de las cámaras, la familia ha informado que no se llevará a cabo un servicio fúnebre formal. En su lugar, han extendido una invitación que parece sacada de uno de sus propios guiones:

”La familia anima a quienes deseen honrar su memoria a hacerlo de una manera que refleje la vida que vivió: viendo una gran película, contando una buena historia alrededor de una mesa con amigos o dando un paseo por el campo para apreciar la belleza del mundo”.
Duvall, quien prefería la vida rural de Virginia al brillo de Los Ángeles, deja tras de sí un legado de siete nominaciones al Oscar y una huella imborrable en la historia del cine contemporáneo.

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