El legendario artista marcial y actor estadounidense falleció a los 86 años en Hawái. Su familia lo despidió recordándolo no solo como un ícono de la cultura popular, sino como el “corazón” de su hogar.

El cine de acción ha perdido a su máximo estandarte de resiliencia. Este jueves, Chuck Norris, el hombre que convirtió la disciplina marcial en un fenómeno global, falleció a los 86 años tras permanecer internado en Hawái por una emergencia médica. La noticia, que marca el fin de una era para Hollywood, fue confirmada por su familia a través de un emotivo comunicado en sus redes sociales.
Un vacío en la pantalla y en el hogar
A través de una publicación este viernes, su círculo íntimo compartió la noticia con “profunda tristeza”, destacando que el actor partió rodeado de sus seres queridos y en absoluta paz. Aunque los detalles clínicos se mantienen bajo reserva, el mensaje subraya la dualidad del hombre detrás del mito:

”Para el mundo, fue un artista marcial, actor y un símbolo de fuerza. Para nosotros, fue un esposo devoto, un padre y abuelo amoroso, y el corazón de nuestra familia”, reza el comunicado.
Un legado inquebrantable
Más allá de sus icónicas patadas giratorias y su papel en Walker, Texas Ranger, Norris dejó una huella que trascendió la pantalla. Su disciplina y fe fueron los pilares de una carrera que lo llevó de servir en la Fuerza Aérea a enfrentarse a Bruce Lee en el Coliseo Romano, una escena que quedó grabada en la historia del cine.

Su familia agradeció las muestras de afecto recibidas durante su hospitalización, destacando el vínculo genuino que el actor mantenía con sus seguidores: “Para él, no eran solo fans, eran sus amigos”.

Con su partida, desaparece un símbolo de invulnerabilidad, pero permanece el mito de un hombre que vivió, según sus allegados, con un “compromiso inquebrantable” hacia la bondad y el propósito.
