Tras el rechazo en la Cámara de Diputados, la presidente Claudia Sheinbaum anunció que impulsará un “Plan B” de reforma electoral y política, con una nueva iniciativa que buscará retomar cambios al sistema electoral.
El “Plan B” de la presidente Sheinbaum se refiere a una nueva iniciativa de reforma en materia electoral y política que anunció tras el rechazo en la Cámara de Diputados de su propuesta original de reforma constitucional al sistema electoral.

Esta reforma inicial no alcanzó la mayoría calificada requerida, debido a deserciones de aliados como el PT y PVEM, por lo que Sheinbaum presentó este “Plan B” como alternativa para avanzar en objetivos similares: reducir privilegios en el sistema político, bajar costos y fortalecer la participación ciudadana.
¿En qué consiste principalmente el Plan B?
Según lo detallado por la presidente en su conferencia matutina del 12 de marzo de 2026, el plan se centra en tres ejes clave:
1. Reducción de privilegios y gastos en congresos locales – establecer un tope máximo al presupuesto y recursos asignados a los congresos estatales (legisladores locales).
Los Ejemplos que dio Sheinbaum fueron disparidades grandes entre estados como Baja California vs. Colima, donde el costo por diputado varía mucho pese a tener el mismo número de legisladores.
El ahorro generado estimado en alrededor de 4 mil millones de pesos se quedaría en los estados y municipios para destinarse a necesidades públicas, como obra pública o programas sociales, no al gobierno federal.
2. Disminución de excesos en municipios y ayuntamientos – revisar y limitar el número de regidores, síndicos y otros cargos en municipios grandes, ejemplos mencionados: Acapulco, Monterrey, Puebla, donde hay salarios, bonos y estructuras consideradas excesivas.
Reducir costos burocráticos en los gobiernos locales para ahorrar recursos públicos.

3. Fortalecimiento de la participación ciudadana y mecanismos democráticos – ampliar el uso de ‘consultas populares’ para incluir temas electorales o relacionados.
Posibilidad de adelantar o ajustar la revocación de mandato presidencial, por ejemplo, permitirla en el tercer o cuarto año, o alinearla con elecciones intermedias como las de 2027.
En general, buscar mayor involucramiento directo del pueblo en decisiones clave, manteniendo el discurso de combatir privilegios y austeridad republicana.
Sheinbaum indicó que enviaría esta propuesta formal al Congreso el próximo lunes, posiblemente como una nueva reforma constitucional o con elementos que requieran solo leyes secundarias, aunque reportes indican que incluye cambios constitucionales.
Insistió en que no es una “derrota” el rechazo previo, sino una oportunidad para avanzar con beneficios similares o mayores, y que “no pasa nada” si no se aprueba, pero confía en su viabilidad.
El “Plan B” ha recibido respaldo de la bancada de Morena, senadores de la coalición, incluyendo PT y PVEM que antes desertaron, y gobernadores de la 4T, quienes lo ven como una forma de combatir excesos y fortalecer la democracia sin privilegios.
En un pronunciamiento conjunto, señalaron que el “Plan B” busca terminar con privilegios que han encarecido al sistema político y redirigir esos recursos a programas sociales y obras en beneficio de la población.

Los legisladores aseguraron que la propuesta no vulnera el federalismo ni la autonomía de los estados, y que los ahorros se destinarán a infraestructura y proyectos en las entidades.
En resumen, el “Plan B” busca continuar la agenda de austeridad y “reducción de privilegios” del sistema político heredado por AMLO, pero con un enfoque más localizado en estados y municipios, y mayor énfasis en herramientas de democracia directa, tras el revés legislativo inicial.
