mar. Jun 23rd, 2026
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A los 70 años de edad, el legendario analista y exsecretario del CMB, conocido cariñosamente como “Don Lama”, se despide dejando un vacío irreparable en la crónica deportiva y un legado de integridad en el boxeo mexicano.

​El mundo del pugilismo se ha vestido de luto. Eduardo Lamazón, el hombre que personificó la autoridad moral detrás de los micrófonos, ha colgado los guantes. Reconocido por sus implacables tarjetas round tras round y su célebre apodo, “Don Lama, Lama, Lamita”, el analista falleció dejando tras de sí una trayectoria de más de medio siglo dedicada a la ciencia de las orejas de coliflor.

​Un adiós con sello de “10 puntos”

​A través de sus redes sociales, su familia compartió una emotiva carta de despedida que el propio Lamazón preparó para su público, un mensaje cargado de gratitud hacia la tierra que lo adoptó hace cinco décadas.

​”México no fue solamente el lugar donde desarrollé mi pasión; fue el país que me abrió sus puertas cuando más lo necesitaba. Me dio un hogar y un sentido de pertenencia que marcó mi vida para siempre”, rezaba el texto.

​Fiel a su estilo técnico y caballeroso, el cronista cerró su comunicado con una frase que resonó en el corazón de la afición: “Diez puntos para todos ustedes”, evocando su icónica forma de calificar la excelencia sobre el cuadrilátero.

​De la oficina al micrófono: Un legado dual

​La influencia de Lamazón en el boxeo no se limitó a la narración. Antes de ser el pilar de Box Azteca, fue una figura clave en la política deportiva:

  • Mano derecha de José Sulaimán: Durante 24 años fungió como secretario ejecutivo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
  • El Juez del Pueblo: En televisión, su criterio se convirtió en el estándar de oro para la audiencia, a menudo contrastando con los jueces oficiales y ganándose el respeto absoluto de los televidentes.

​El gremio rinde homenaje

​Las reacciones no se hicieron esperar. Mauricio Sulaimán, actual presidente del CMB, recordó su llegada desde Argentina para integrarse a su familia, mientras que el “Gran Campeón Mexicano”, Julio César Chávez, expresó su dolor ante la pérdida de su compañero de mesa: “Mi querido amigo, te voy a extrañar mucho. Fue un honor compartir contigo”.

​Por su parte, TV Azteca, su casa durante los últimos años, celebró su memoria como un personaje icónico que trascendió el deporte para convertirse en parte de la cultura popular mexicana.

​Con la partida de Eduardo Lamazón, el boxeo pierde a su cronista más meticuloso, pero su eco —ese que dictaba justicia cada sábado por la noche— permanecerá vivo en cada conteo y en cada tarjeta que busque la verdad sobre el ring.


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Por Vish Fernandez

Columnista en portal de noticias de Guadalajara y CDMX. Gestor cultural, ganador de reconocimientos locales, nacionales e internacionales y promotor de la lectura.

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