lun. Jun 15th, 2026
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​Aunque nunca figuró en las fotos oficiales de la alineación, su soplido en clásicos como “Money” y “Us and Them” se convirtió en una parte fundamental de la identidad de la banda británica. Falleció a los 76 años.

​El rock psicodélico y progresivo ha perdido una de sus texturas más reconocibles. Dick Parry, el saxofonista que transformó las atmósferas de Pink Floyd en momentos de pura genialidad melódica, falleció a los 76 años. La noticia fue confirmada por su amigo de la infancia y guitarrista de la banda, David Gilmour, a través de un emotivo mensaje en sus redes sociales.

​Aunque Gilmour no precisó las causas del fallecimiento, su despedida no fue un frío comunicado, sino un tributo a una complicidad que nació en la adolescencia y perduró en los escenarios más grandes del mundo.

“Desde que tenía 17 años toqué en bandas con Dick al saxofón”, recordó Gilmour, acompañando sus palabras con un archivo fotográfico que abarca desde 1963 hasta sus últimas giras en solitario. “Su sensibilidad y timbre hacen que su forma de tocar sea inconfundible, un sello distintivo de enorme belleza conocido por millones”.

​El miembro invisible de una era dorada

​Pink Floyd se consolidó a partir de 1965 con la mítica e inestable alineación de Syd Barrett, Roger Waters, Richard Wright y Nick Mason (con Gilmour relevando a Barrett en 1968). Sin embargo, en 1973, el grupo necesitaba algo más para romper el molde. Ahí entró Parry.

​Aunque técnicamente era un músico de sesión y nunca fue considerado un miembro oficial, su soplido desgarrador y blusero imprimió una huella imborrable en las obras cumbre de la banda:

  • The Dark Side of the Moon (1973): El álbum que los catapultó al estrellato mundial y que rompió récords históricos en la lista Billboard Top 200. Los solos de Parry en “Money” y “Us and Them” son, hoy en día, patrimonio de la historia del rock.
  • Wish You Were Here (1975): Donde aportó la melancolía necesaria para la monumental “Shine On You Crazy Diamond”.
  • The Division Bell (1994): Álbum que marcó el regreso de su colaboración en el estudio tras casi dos décadas.

​Testigo de la historia

​El legado de Parry no se limitó a los estudios de grabación; fue el puente sonoro en los momentos más complejos de la banda. Estuvo presente en las giras mundiales más ambiciosas de los setenta y los noventa, pero su momento más icónico sobre el escenario llegó en 2005, durante el festival Live 8.

​Aquella noche, Parry volvió a colgarse el saxofón para acompañar a Gilmour, Mason, Wright y a un reincorporado Roger Waters, en lo que sería la última e histórica reunión de la alineación clásica de Pink Floyd tras más de 20 años de rupturas y batallas legales.

​Mientras álbumes como The Wall (1979) consolidaban al grupo como “exponentes de una visión distintamente oscura” —según la revista Rolling Stone—, las intervenciones de Dick Parry siempre le devolvieron a Pink Floyd una calidez humana, nocturna y elegante. Hoy, ese saxo se ha silenciado, pero su eco seguirá sonando en el lado oscuro de la luna.


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Por Vish Fernandez

Columnista en portal de noticias de Guadalajara y CDMX. Gestor cultural, ganador de reconocimientos locales, nacionales e internacionales y promotor de la lectura.

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