La cinta explora la demencia senil desde los códigos del thriller psicológico y el terror, entregando un duelo actoral hipnótico entre Carmen Maura y Daniel Hendler.
En la primera escena, Laura (Agustina Liendo) conduce por una carretera desolada mientras su pequeña hija, Elena (Emma Cetrángolo), duerme en el asiento trasero. El silencio y la penumbra de la noche se interrumpen por el tono del teléfono: es Alicia (Carmen Maura), la madre de Laura. Su voz transita con rapidez entre un tono amenazante y fiscalizador, la solicitud inocente de una receta de dulces y la revelación casual de que la cuidadora que habían contratado ha desaparecido.

Un corte de escena nos lleva a una segunda llamada. A grandes rasgos, la misma conversación. Poco después, un tercer diálogo repite la dinámica. La repetición instala una certeza inquietante: nos encontramos ante un caso severo de demencia senil.
El rostro de Laura pasa del temor a la preocupación, y de ahí a una angustia devastadora. Desesperada, contacta a Pedro “Pepo” Brussone (Daniel Hendler) —su expareja durante tres años— para pedirle que vaya de urgencia a casa de Alicia para contenerla y administrarle su medicación.

En apenas unos minutos, la película logra atrapar al espectador con un ritmo implacable. Apoyada en monólogos de impecable factura y actuaciones sobresalientes, la historia no tarda en adentrarse en terrenos argumentales que evocan clásicos como Misery; sin embargo, Vieja loca reclama una identidad propia: es lúcida, eficaz y sostiene un pulso narrativo extraordinario.
A partir de ese momento, la trama se convierte en una pesadilla claustrofóbica. Alicia le hará la vida imposible a un Pepo que deberá apelar a toda clase de tácticas para sobrevivir a un auténtico duelo dialéctico y físico, salpicado con acertados destellos de gore y un humor negrísimo.

Entre los acordes de «Luna de miel en la mano» de Virus (que enmarca el inicio y el cierre) y las repeticiones de «Vive» de Sergio Denis, el filme evoca inevitablemente la antológica interpretación de la propia Carmen Maura en La comunidad (Álex de la Iglesia, 2000).

Sin duda, Vieja loca se posiciona como una de las mejores recomendaciones para disfrutar este fin de semana. La película ya se encuentra disponible en el catálogo de Max.