La influencer qué se hace llamar en redes ‘La Fatshionista’, se volvió pronunciar contra el sistema de salud y aprovechó las marchas ‘8M’ para exigirles a los médicos que dejen de tomar en cuenta el peso en las consultas, busca según ella que se acabe lo que llama‘acoso‘ que viven todas las mujeres en México.
La frase ya viral de Priscila Arias (La Fatshionista) es: “La cultura de dietas es violencia patriarcal”. Es su consigna más famosa y repetida, especialmente en las marchas del ‘8M’ (Día Internacional de la Mujer).
La ha gritado con megáfono en las calles de CDMX durante varios años atrás y se ha vuelto icónica en redes, videos virales y debates.
‘La Fatshionista’ sigue vigente, pero la consideran polarizante
En el ‘8M’ de este año volvió a usar su frase junto con otras consignas como: “¡Abajo el patriarcado!”, “¡Arriba las pinches gordas!” y todo contra la gordofobia.
Se viralizó de nuevo en Instagram, TikTok, Facebook y X, con millones de vistas y reacciones divididas.
Muchas cuentas feministas, body positive y activistas la defienden, argumentando que la “cultura de dietas” (todo lo que promueve la delgadez obligatoria como sinónimo de éxito, salud o valor personal) es una forma de control patriarcal sobre los cuerpos de las mujeres.


En posts recientes de su Instagram (@lafatshionista), lo repite y explica que se refiere a dietas extremas, estigmatización y rechazo social si no eres delgada.
Las Críticas
En X y otros lados, hay memes, reacciones sarcásticas y ataques fuertes diciendo que promueve la obesidad como algo sano o excusa para no cuidarse. Hay quienes la usan para burlarse de temas de salud pública (obesidad como riesgo), y algunos videos reaccionan diciendo que es “nocivo” o “victimista”.
Ella genera debates constantes sobre gordofobia vs. responsabilidad individual. Ha posteado sobre el ‘hate’ recibido como en un video reciente donde dice “nos hicimos virales jajaja”, agradece el apoyo según ella positivo, y lo ve como parte de la resistencia.
Priscila Arias está convencida de que los médicos deben dejar de centrarse tanto o exclusivamente en el peso de las pacientes, pues lo considera una forma de “discriminación” o “pesocentrismo”, también ligado a la gordofobia o fatfobia.
Que se acabe el acoso y otras formas de violencia que viven muchas mujeres en el país, incluyendo en contextos médicos y cotidianos.
Ella argumenta que salir a la calle siendo gorda ya es un acto de resistencia, y que muchas mujeres gordas evitan consultas médicas por miedo al juicio, lo que afecta su acceso real a la salud.
En entrevistas y posts virales como los compartidos en Instagram y Facebook, menciona frases como: “Las mujeres seguimos saliendo con gas pimienta, eso no es normal”, enlazando la inseguridad general con la discriminación corporal, y denuncia que la gordofobia aleja a las personas de la atención médica digna.
Argumentos a favor de “La Fatshionista”
Reducir el enfoque en el peso contra el “pesocentrismo” o “gordo fobia médica”, estos argumentos provienen principalmente de activistas body positive, estudios sobre discriminación en salud y testimonios de pacientes.
La idea es promover una atención más integral y digna, sin estigmatizar cuerpos gordos.
Evita negligencia y diagnósticos erróneos, muchos médicos asumen que todos los problemas de salud de una persona gorda se deben al peso, enviándolos a casa con recomendaciones de dieta sin realizar exámenes profundos. Esto puede ignorar condiciones reales como cáncer, problemas hormonales o infecciones.


Por ejemplo, Priscila menciona que las mujeres gordas son “mandadas de regreso con facetas de pérdida de peso sin haber analizado bien”, lo que aleja a las personas del sistema de salud por miedo al juicio.
Estudios muestran que la gordofobia en la medicina lleva a que pacientes eviten consultas, empeorando su salud general.
“Salud no es solo peso”, las personas delgadas pueden tener colesterol alto, tabaquismo o estrés sin ser juzgadas solo por apariencia. Enfocarse obsesivamente en el peso ignora factores como genética, acceso a alimentos saludables o condiciones mentales. Arias argumenta que “no ser capaz de bajar de peso no es un problema” y que mutilarse en nombre de la salud no tiene sentido.

“Violencia patriarcal y discriminación”, especialmente hacia mujeres, donde la presión por delgadez es cultural. “Las dietas también son violencia patriarcal”, dice Arias, ya que el sistema machista exige “cuerpos perfectos” a las mujeres, fomentando rechazo y exclusión. Esto se vincula al acoso cotidiano y médico, donde ser gorda es visto como falta de “fuerza de voluntad”.
Argumentos en contra de la postura de “La Fatshionista”
La importancia de considerar el peso, desde perspectivas médicas tradicionales y críticas públicas, se enfatiza que ignorar el peso podría ser irresponsable para la prevención de enfermedades.
Peso como indicador de riesgos; la obesidad es un factor de riesgo probado para diabetes, enfermedades cardíacas, hipertensión y más. Críticos argumentan que no mencionarlo es “promover la obesidad como problema de salud pública”.
Comentarios en redes señalan que enfocarse en el peso salva vidas al motivar cambios preventivos.
Responsabilidad médica; si un médico ignora el peso, podría pasar por alto causas subyacentes. Fuentes critican que demandas como esta sean “exageradas” o “contraproducentes”, ya que la ciencia médica incluye el índice de masa corporal (IMC) como herramienta básica.


En debates, se menciona que “la gordofobia no excusa ignorar la salud real”.
Críticas culturales; algunos ven esto como romantizar la obesidad, ignorando que hábitos como el sedentarismo afectan a todos.
Comentarios sarcásticos; en videos destacan riesgos como infartos, argumentando que el activismo no debe negar evidencia científica.
En resumen, el debate es entre equidad en la atención (evitar prejuicios) y evidencia científica (no ignorar riesgos).
Fuentes expertas en el tema destacan que el problema es el sistema discriminatorio, no los cuerpos. Pero críticos en comentarios insisten en que la salud pública no puede obviar el peso.
