mar. Jun 23rd, 2026
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​A más de dos décadas de su estreno, desenterramos los secretos cinematográficos, sacrificios físicos y decisiones extremas que convirtieron a la obra maestra de Park Chan-wook en el pilar del thriller psicológico moderno.

​Hablar de la excelencia cinematográfica de la venganza es hablar, indudablemente, de Oldboy (2003). La aclamada obra del director surcoreano Park Chan-wook no solo se consolidó como un clásico de culto instantáneo, sino que redefinió el cine de acción global gracias a su visceralidad, una estética impecable y uno de los giros de tuerca más perturbadores de la historia del séptimo arte.

​Sin embargo, detrás de la crudeza de la pantalla se esconde un rodaje marcado por el misticismo, la resistencia humana y decisiones creativas que rozaron el límite de lo extremo.

​A continuación, repasamos las curiosidades más impactantes y escalofriantes detrás de esta joya del cine contemporáneo:

​El pulpo de la discordia

​En una de las secuencias más incómodas y memorables del filme, el protagonista, Oh Dae-su (interpretado magistralmente por Choi Min-sik), entra a un restaurante de sushi y devora un pulpo vivo. Lejos de recurrir a los efectos especiales, la producción utilizó cuatro pulpos reales para completar la escena. Si bien el consumo de pulpo vivo (sannakji) es una práctica culinaria real en Corea del Sur, generalmente el animal se corta en trozos antes de servirse; devorarlo entero fue un acto de entrega pura por parte del actor.

​Tres minutos de genialidad: La pelea del pasillo

​La icónica batalla donde Oh Dae-su se enfrenta a una horda de pandilleros armados solo con un martillo es una cátedra de dirección. Esta coreografía de brutalidad requirió tres días enteros de intensos ensayos y se filmó en un único plano secuencia de tres minutos. No hubo cortes, no hubo trucos de edición: solo una cámara siguiendo el desgaste real de los cuerpos en un pasillo claustrofóbico.

Del manga al mito: Aunque la película se siente como una obra puramente cinematográfica, está libremente inspirada en el manga homónimo japonés escrito por Garon Tsuchiya e ilustrado por Nobuaki Minegishi. Park Chan-wook tomó la premisa original y la elevó a una tragedia griega moderna.

​El colapso de Choi Min-sik

​El peso de la película recayó casi por completo sobre los hombros de Choi Min-sik, lo que le exigió un nivel de compromiso físico y mental sin precedentes. Para encarnar al torturado protagonista, el actor se sometió a un estricto entrenamiento de seis semanas en el que perdió cerca de 9 kilos, permitiéndole realizar la gran mayoría de sus escenas de riesgo.

​El nivel de extenuación fue tal que, en una ocasión, Min-sik cayó profundamente dormido en el suelo texturizado del set, completamente caracterizado como su personaje. El equipo de producción, conmovido por su entrega, tuvo que despertarlo con extrema delicadeza para no romper el frágil estado mental que requería la filmación.

​A más de veinte años de su lanzamiento, Oldboy sigue demostrando que el gran cine no solo se filma: se padece, se sangra y, finalmente, se inmortaliza.


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Por Vish Fernandez

Columnista en portal de noticias de Guadalajara y CDMX. Gestor cultural, ganador de reconocimientos locales, nacionales e internacionales y promotor de la lectura.

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