La autora francoiraní de ‘Persépolis’ y Premio Princesa de Asturias fallece a los 56 años. Su familia asegura que la artista, símbolo global del feminismo y los derechos humanos, “ha muerto de tristeza”.

Un dibujo en blanco y negro volvió a encender las redes sociales. En la ilustración, una niña baila como si no hubiera un mañana mientras sueña con el fin de la dictadura. La imagen ya se había vuelto viral a finales de 2025 para amplificar las protestas contra la crisis económica y social en Irán; hoy, sin embargo, inunda los perfiles de miles de usuarios por un motivo mucho más amargo: la muerte de su creadora. Marjane Satrapi, la mujer que revolucionó la novela gráfica y se convirtió en un faro del laicismo y el feminismo de Oriente Medio, ha fallecido a los 56 años.
La noticia ha conmocionado al panorama cultural internacional, no solo por lo prematuro de su partida, sino por el desgarrador motivo que ha revelado su entorno. “Ha muerto de tristeza”, confirmó su familia a la agencia francesa AFP. Aunque los detalles son escasos, sus allegados apuntan a que la artista nunca logró recuperarse del fallecimiento de su esposo, el actor Mattias Ripa, ocurrido hace poco más de un año. Tras la pérdida del que siempre llamó “el amor de mi vida”, Satrapi borró su presencia digital, dejando únicamente imágenes de Ripa en sus redes sociales, un preludio del silencio público en el que se había acuartelado.

La niña que miró a la revolución
Aunque Satrapi se retiró de los focos, su legado artístico permanece incombustible. Aquella viñeta de la niña danzante pertenece a Persépolis (Reservoir Books, 2000), una obra cumbre de la literatura contemporánea que narra la Revolución Islámica iraní a través de los ojos de la infancia.
Aclamada por la crítica, la novela gráfica no tardó en convertirse en un fenómeno global:

- 2001: Galardonada en el prestigioso Festival Internacional del Cómic de Angoulême.
- 2007: Adaptada al cine por la propia Satrapi y el cineasta Vincent Paronnaud, logrando el Premio del Jurado en el Festival de Cannes.
“Aunque esta película es universal, quiero dedicársela a todos los iraníes”, declaró la autora al recoger el galardón en Cannes, sellando un compromiso inquebrantable con su tierra natal.
Su idilio con el cine continuó en 2011 con la codirección de Pollo con ciruelas, la melancólica adaptación de su cómic homónimo protagonizada por Mathieu Amalric y Maria de Medeiros. Su último gran proyecto editorial fue Mujer, vida, libertad, una obra colectiva de no ficción que conmemora la “revolución del velo” desatada tras el asesinato de Mahsa Amini a manos de la policía de la moral iraní.

Una voz incómoda ante el poder
El activismo de Satrapi nunca fue tibio. En 2024, al recibir el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, el jurado la encumbró como “una voz esencial para la defensa de los derechos humanos y un símbolo del compromiso cívico de las mujeres”. Fiel a su estilo, aprovechó aquella tribuna para lanzar una radiografía demoledora de su país de origen:
”La situación se ha agravado, la dictadura es aún más violenta, con un 85% de la población que quiere una democracia laica y el 65% viviendo bajo el umbral de la pobreza”.
Aquella fue una de sus últimas apariciones públicas. Satrapi confesó entonces que los galardones la incomodaban, pero que aceptaba el reconocimiento asturiano por el “impacto real” de su proyección. Esa misma coherencia la llevó, en 2015, a rechazar la Legión de Honor Francesa en protesta por la “postura hipócrita” de París frente a la represión en Teherán. “Rechazarla no es una acción contra Francia. Al contrario, amo a este país, que es el mío”, aclaró en su momento la autora exiliada.

El eco de su pérdida
Las reacciones del espectro político y cultural no se han hecho esperar. El presidente francés, Emmanuel Macron, rindió homenaje a la autora destacando que “transformó una infancia iraní en una fábula universal” dentro de un universo profundamente conmovedor. En la misma línea, la ministra de Cultura de Francia, Catherine Pégard, subrayó su capacidad para “convertir la intimidad en una fuerza y los dramas políticos en una llamada a la libertad”.
Desde el sector editorial y las instituciones también se llora su ausencia. Óscar Valiente, director general de Norma Editorial, ensalzó su genialidad para aportar “nuevas sensibilidades” al noveno arte. Por su parte, Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias, se despidió de ella recordándola como un ejemplo “de humanidad, compasión e integridad”, con la firme certeza de que “su luz seguirá brillando de forma continua a través de su excepcional obra y de su palabra”.

Marjane Satrapi se ha marchado, pero la niña de Persépolis seguirá bailando en la memoria colectiva, recordando al mundo el precio de la libertad.
