Agua café y con mal olor llega a hogares de Guadalajara por contaminación en el antiguo sistema de Chapala. Expertos advierten “bancarrota hídrica” mientras el gobierno de Jalisco propone un nuevo acueducto de 11,500 millones de pesos.
El conflicto ha generado un intercambio de señalamientos entre autoridades, pero sin dar una fecha para una solución definitiva.

El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, planteó recientemente la construcción de un nuevo acueducto desde el Lago de Chapala hasta la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), con una inversión estimada en 11 mil 500 millones de pesos.
Esto ocurrió durante la visita de la presidente, Claudia Sheinbaum a Jalisco, donde Lemus le solicitó apoyo federal por escrito para dos proyectos hídricos prioritarios:
1. Ampliación de la Planta Potabilizadora Número 1 (PP1) en Miravalle, Guadalajara, Aprox. 2 mil millones de pesos. Servirá para mejorar el tratamiento del agua que llega del Chapala y garantizar calidad en la ZMG.
2. Nuevo acueducto Chapala-Guadalajara o “acueducto sustituto”. Aprox. 11 mil 500 millones de pesos. Busca reforzar la conducción segura del volumen concesionado del lago, evitando problemas actuales como contaminación por descargas clandestinas en el sistema antiguo, que causa agua café y mal olor en hogares, según reportes recientes.
Lemus propuso que el gobierno federal aporte una tercera parte del costo total de ambos proyectos, alrededor de 4 mil 500 MDP en conjunto, y el estado cubra el resto mediante un programa multianual de financiamiento.


El total combinado de los dos proyectos ronda los 13 mil 500 MDP.
El objetivo es resolver problemas crónicos de abasto y calidad del agua en la ZMG, más de 5 millones de habitantes, agravados por contaminación en canales y colectores, y el envejecimiento del sistema actual.
En los próximos días según Lemus, se reunirá con el titular de CONAGUA para avanzar en estos planteamientos.
Este proyecto se menciona como “solución definitiva a largo plazo”, junto a inversiones inmediatas del estado (como 1,100 MDP para intervenir colectores en Tlajomulco, El Salto y Tlaquepaque, y una planta de bombeo desde la presa La Calera.
Hay controversia
En 2025-2026, colectivos y frentes de la Ribera del Lago de Chapala denunciaron opacidad en el proyecto y riesgos al lago, aunque el gobierno aclara que “no extraerá más agua” de lo concesionado actualmente.
El gobernador jalisciense ha sido vocal contra otros acueductos, como el de Guanajuato a León, que podría afectar a Chapala. El tema ha circulado en medios jaliscienses con publicaciones virales ligando el anuncio a los problemas actuales de agua sucia. No hay confirmación aún de que el federal lo haya aprobado, pero se espera avance pronto.

Bancarrota hídrica
El término de “bancarrota hídrica” o “quiebra hídrica global”, ha sido usado recientemente por expertos en el contexto de la crisis del agua en México, especialmente en Jalisco y la Zona Metropolitana de Guadalajara, donde hay problemas graves con agua contaminada (café y con mal olor) en hogares, ligada al deterioro del sistema que trae agua del Lago de Chapala.
El experto principal que lo menciona en reportes actuales es Arturo Gleason, quien es doctor en urbanismo e investigador de la Universidad de Guadalajara (UDG), especialista en temas hídricos.
¿Por qué habla de “bancarrota hídrica”?
Gleason advierte que el problema del SIAPA (Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado) en Guadalajara “no es solo una crisis temporal o reversible”, como un estrés hídrico o sequía pasajera, sino una “quiebra estructural e irreversible” en varios aspectos:
Deterioro progresivo y exponencial del agua que llega desde el Chapala por el acueducto antiguo (de 1956), combinado con contaminación por descargas clandestinas (aguas residuales en canales como Las Pintas), falta de mantenimiento, infraestructura obsoleta y trabajos de desazolve que agravan el problema.

No hay un diagnóstico preciso ni capacidad real para restaurar el sistema a niveles históricos de calidad y cantidad.
Esto se suma a una “bancarrota institucional” del SIAPA, corrupción histórica, uso como “caja chica” política y deudas que impiden inversiones serias.
El resultado, agua sucia y pestilente en hogares afectando salud pública, cortes frecuentes y un sistema que ya no puede “volver a la normalidad”.
Gleason compara esto con lo que la ONU a través del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) declaró en enero de 2026 en su informe “Global Water Bankruptcy”:
El mundo ha entrado en una era de bancarrota hídrica global, donde muchas regiones han agotado no solo el ‘ingreso anual’ renovable de agua (lluvias, ríos), sino también los ‘ahorros a largo plazo’ (acuíferos, lagos, humedales, glaciares). Una vez cruzado ese umbral, las pérdidas son ‘irreversibles’ o muy difíciles de revertir, a diferencia de un estrés hídrico que se puede recuperar con lluvias o manejo mejor.

En México y Guadalajara, esto se manifiesta en:
. Sobreexplotación de fuentes.
. Contaminación crónica.
. Falta de modernización, como el nuevo acueducto propuesto por Pablo Lemus, de 11,500 MDP, que busca mitigar, pero no resolver todo).
. Riesgos mayores por cambio climático y crecimiento urbano.
Gleason propone una “mesa técnica” con autoridades, universidades y ciudadanos para soluciones reales, ya que “declarar bancarrota no es rendirse, es empezar de nuevo con decisiones difíciles”.
El término “bancarrota hídrica” se viralizó en redes y medios locales por la gravedad: ya no es “crisis” (reversible), sino quiebra (punto de no retorno parcial).
