A sus 70 años, con la serenidad que otorga el tiempo pero la intensidad de quien ha vivido mil vidas en pantalla, Willem Dafoe regresó a las raíces de su carrera. Durante el reciente Festival de Cine de Sarajevo, el actor revisitó uno de los hitos más divisivos del séptimo arte: su interpretación de Jesús en La última tentación de Cristo (1988).

Entre la fe y la censura
En una charla exclusiva para The Hollywood Reporter, Dafoe confesó seguir “impactado” por la virulenta reacción que recibió la obra maestra de Martin Scorsese. Lo que nació como una exploración profunda sobre la dualidad humana y divina, terminó convirtiéndose en un campo de batalla ideológico que estranguló su éxito comercial.

”Me asombró que, en una era de violencia explícita y pornografía, una película que intentaba profundizar en la naturaleza de la fe fuera la que provocara tal incendio”, reflexionó el actor.
El Mesías que quiso ser hombre
La cinta, basada en la novela de Nikos Kazantzakis, se aleja de la iconografía rígida de la Biblia para presentar a un Jesús atormentado por la duda y la fragilidad. El punto de ruptura —y el que muchos sectores religiosos tildaron de “herejía” sin haber pisado una sala de cine— fue la secuencia climática: una alucinación inducida por Satán mientras Cristo agoniza en la cruz.

En esta visión, Jesús renuncia a su sacrificio para vivir como un hombre común, formando una familia junto a María Magdalena (interpretada por Barbara Hershey). Esta lucha entre la carne y el espíritu no solo desató protestas masivas, sino que, según Dafoe, generó una “bola de nieve” de discursos antisemitas dirigidos hacia los estudios de Hollywood, enturbiando el debate artístico con prejuicios sociales.

Un reparto de leyenda y un fracaso injusto
Pese a contar con un presupuesto austero de 7 millones de dólares, la controversia limitó su distribución, logrando recaudar apenas poco más de 8 millones a nivel mundial. Sin embargo, el tiempo la ha erigido como una pieza de culto, sostenida por actuaciones memorables:
- Harvey Keitel: Un Judas complejo y terrenal.
- Barbara Hershey: Una María Magdalena que personifica la tentación y la humanidad.
- David Bowie: Una aparición estelar y gélida como Poncio Pilatos.

Claves de la obra
| Categoría | Detalle |
|---|---|
| Director | Martin Scorsese |
| Presupuesto | $7 millones USD |
| Recaudación | $8.3 millones USD |
| Temática | Dualidad entre la divinidad y la debilidad humana |
| Dato curioso | David Bowie aceptó el papel de Pilatos por su admiración hacia Scorsese. |
