El Parque Revolución, mejor conocido como Parque Rojo, en el centro de Guadalajara, reabrió sus puertas el pasado miércoles 25 de marzo tras casi 11 meses de cierre por obras de rehabilitación.

La alcaldesa Verónica Delgadillo entregó el espacio con una inversión de alrededor de 20 a 28 millones de pesos, enfocada en la renovación de bancas, pisos y áreas recreativas, mejora de luminarias, restauración de mosaicos, elementos emblemáticos y la conservación del diseño original del parque creado en 1935 por el arquitecto Luis Barragán.




Celebración vs. Protestas
La reapertura ocurrió entre celebraciones por la recuperación de un espacio público icónico y protestas de colectivos como el LGBT+, las feministas y comerciantes informales que fueron retirados durante los trabajos.


Los manifestantes bloquearon temporalmente la avenida Juárez y exigieron regresar al parque, argumentando que se trata de un espacio público que no debe excluirse.
Y es que los comerciantes, principalmente quienes se instalaban los sábados, fueron reubicados temporalmente y esperan una mesa de diálogo para volver.

Sin embargo, la alcaldesa Verónica Delgadillo aclaró que “no regresarán”.
El Cabildo aprobó proteger el parque contra la actividad comercial para priorizar la convivencia social, la seguridad y evitar dinámicas que “intoxicaban” el espacio (basura, aglomeraciones, etc.).


Según las autoridades se busca que sea un lugar para todas las diversidades e incluyente, pero sin comercio informal.
Algunos vecinos y usuarios celebran la rehabilitación porque aseguran el parque antes de los trabajos se percibía saturado, sucio y con problemas de orden los fines de semana.
Otros lamentan el desplazamiento de los vendedores y cuestionan si el resultado justifica casi un año de cierre.


La obra respetó el patrimonio sin cambios estructurales mayores y se enmarca en preparativos relacionados con eventos como el Mundial de Futbol, aunque las autoridades enfatizan su uso permanente como espacio público abierto.
