mié. Jun 24th, 2026
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​En el oscuro catálogo de la literatura prohibida, existe un título que no descansa en estanterías públicas, sino en las sombras de la leyenda urbana: Excalibur. Su autor, Lafayette Ronald Hubbard —mundialmente conocido como el fundador de la Cienciología—, aseguraba que las páginas de este ensayo no eran fruto de la imaginación, sino de un breve pero aterrador viaje al «más allá».

​Un autor entre dos mundos

​La génesis de este libro maldito se remonta a 1948, cuando Hubbard relató un episodio que cambiaría su vida: durante una intervención quirúrgica, fue declarado muerto clínicamente durante ocho minutos. En ese breve lapso en el que su corazón se detuvo, Hubbard afirmó haber transitado por un espectro de sensaciones que desafiaban la lógica humana, desde visiones de un horror absoluto hasta una paz celestial inefable.

​Esa experiencia cercana a la muerte se convirtió en el motor de Excalibur. Escrito originalmente en 1938 (aunque alimentado por sus visiones posteriores), el texto se presenta como una «iluminación suprema» destinada a resolver los enigmas que han atormentado a la humanidad desde el inicio de los tiempos.

“¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Existe realmente un Dios?”

​Estas no son preguntas retóricas en el mundo de Hubbard; son incógnitas que el autor pretendía haber descifrado con una claridad quirúrgica.

​La estela de la psicosis

​Sin embargo, el conocimiento tiene un precio. Según la crónica negra de la Cienciología, cuando Hubbard compartió los primeros borradores con su círculo más íntimo, los resultados fueron devastadores. El relato popular asegura que los lectores comenzaron a sufrir alucinaciones vívidas y ataques de pánico incontrolables. La leyenda cruza la frontera de lo trágico al afirmar que varios de sus allegados terminaron internados en instituciones psiquiátricas tras asomarse a las verdades contenidas en el manuscrito.

El único secreto guardado bajo llaveTras estos incidentes, el aura de peligro que rodeaba a la obra obligó a su confinamiento. Hoy, Excalibur se mantiene como el único libro de Hubbard que jamás ha visto la luz de forma oficial. Se le considera un manuscrito prohibido, una pieza de sabiduría —o de demencia— que, según sus seguidores, el mundo aún no está preparado para leer sin perder la razón.


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Por Vish Fernandez

Columnista en portal de noticias de Guadalajara y CDMX. Gestor cultural, ganador de reconocimientos locales, nacionales e internacionales y promotor de la lectura.

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