La producción de Prime Video, dirigida por Daniela Goggi y protagonizada por Luis Machín, Carla Peterson y Mercedes Morán, revisita el cuádruple femicidio de La Plata desde un enfoque inédito: correr al asesino del centro para recuperar la memoria de las cuatro mujeres ejecutadas en 1992.
Décadas de cobertura mediática, chistes de mal gusto y una cultura popular que llegó a convertir a un cuádruple femicida en una suerte de “héroe del imaginario machista” reciben hoy una respuesta cinematográfica. Barreda, la nueva producción original de Prime Video dirigida por Daniela Goggi, propone un giro de 180 grados a la narrativa del caso que conmocionó a la Argentina en 1992. La propuesta abandona la fascinación por el victimario para centrar su lente en Gladys McDonald, Elena Arreche, y sus hijas Cecilia y Adriana.

Un elenco de primer nivel para disputar el relato
El filme —coproducido por About Entertainment, Infinity Hill y Amazon MGM Studios— cuenta con un reparto de peso para abordar una trama compleja:
- Luis Machín encarna al odontólogo Ricardo Barreda.
- Carla Peterson da vida a Gladys McDonald.
- Mercedes Morán interpreta a Elena Arreche.
- Maite Lanata y Margarita Páez asumen los roles de las hijas, Cecilia y Adriana.
- El elenco se completa con las actuaciones de Marcelo Subiotto, Paola Barrientos y Alberto Ajaka.
Desmantelar la figura del “monstruo pop”

Durante años, la cobertura periodística alimentó una narrativa que justificaba el crimen bajo el mito del “hombre sometido a humillaciones”, consolidada por frases nefastas de la época como “Barreda hizo todo lo que un argentino sueña”. La película busca romper tajantemente con esa construcción.
”Siempre hemos escuchado la voz del monstruo. Somos conscientes de que esa cultura del chiste chabacano sigue repercutiendo, pero los medios de 1992 contribuyeron a reivindicar esa imagen del macho argentino. Esta película intenta correrse de ese lugar”, reflexiona Luis Machín sobre el impacto social de su personaje.
Anatomía de la violencia silenciosa

Más allá del desenlace fatal, la cinta profundiza en las violencias cotidianas que antecedieron a los disparos:
- Violencia psicológica y económica: Carla Peterson aborda cómo su personaje habitaba un entorno de miedo constante sin necesidad de agresiones físicas explícitas. “No necesitás que te peguen una piña para entender que estás ante una persona violenta”, sostiene la actriz sobre el sometimiento que atrapaba a Gladys.
- El mandato generacional: Mercedes Morán encarna la perspectiva de las mujeres de la época a través de una escena clave donde intenta persuadir a su hija de separarse. Un retrato visceral de una generación que postergaba las decisiones de ruptura por condicionamientos culturales, hasta que el peligro se volvía irreversible.

Barreda no busca reconstruir el morbo de la masacre, sino disputar el sentido común, incomodar al espectador y devolver la identidad a cuatro mujeres cuyas vidas fueron reducidas durante 30 años a la sombra de su ejecutor.