dom. Sep 6th, 2026
corrida de toros suspension en Guadalajara
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La abolición de espectáculos crueles -como podría ser las corridas de toros en Guadalajara- es un referente indiscutible del progreso moral de nuestras sociedades modernas.

Como en la abolición de la esclavitud, se procede jurídicamente contra los espectáculos de violencia basándose en el sentido común, argumentos éticos y evidencias científicas.

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Los espectáculos de crueldad contra los animales son arcaicos. Desde tiempos antiguos y durante casi 700 años, las venationes o masacres de animales en los anfitreatros romanos sirvieron para divertir y entretener a algunos humanos.

El haber diezmado a poblaciones enteras de animales incita a pensar las grandes cantidades de especies que se utilizaron para estos espectáculos. El enfrentamiento era entre animales no humanos y también entre estos contra animales humanos. Esto en Roma antigua.

Pero el empeño por revivir y perpetuar esta crueldad se hace presente en las arenas de toros modernas, envestidas -como en la antigüedad- de deleites oscuros, irracionales y barbáricos que solo una elite aburrida, pudiente y grotesca puede disfrutar.

El agravio impuesto a miles de animales en las antiguas arenas romanas y en las actuales arenas taurinas es un recordatorio, para los animales, de la permanencia sistemática de los caprichos crueles humanos. Al igual que en las arenas romanas, donde se arreglaba la lucha para favorecer a los bestiarii, ahora se favorece a los toreros para embestir a su víctima.

Arena taurina

Las temporadas de la “fiesta” taurina, apuntan a perpetuar la representación barbárica que se diseñó durante siglos contra los animales: enemigos a los que hay que vencer, dominar, explotar y matar. Estos eventos crueles continúan realizándose bajo la complicidad del poder político, como en aquellas épocas.

Hoy día, la legalidad y el subsidio o financiamiento a las escuelas taurinas es una muestra evidente de esto. Los impuestos recaudados de la ciudadanía deberían estar destinados a promover el bienestar social en aras de erradicar toda forma de violencia, y no en promoverla, y mucho menos destinarse a
elites proclives a placeres crueles.

La llamada “fiesta” brava como los espectáculos de la Roma antigua, pretende enmascarar la crueldad a través del uso de monumentos de notable arquitectura, de animales “exóticos” o de “sangre pura”, del esparcimiento de arena para absorber la sangre del animal, y de la maravilla que provoca al sentimiento atrofiado.

Al igual que Cicerón, quien vivió durante las venationes, hoy nos preguntamos “¿Qué valor
pueden aportar estos espectáculos crueles?”.

Los buenos argumentos basados en teorías éticas o las evidencias científicas sobre el sufrimiento que padecen los bovinos durante una corrida taurina, resultan insuficientes a los marcos legales que se niegan a abolirlos.

En los últimos días, una pequeña luz de razón se deja entrever: en el municipio de Guadalajara, Jalisco, México, un Juez Federal ordenó la suspensión temporal de estos eventos crueles. Si bien esta suspensión, como otras, son muestra del reconocimiento por parte del marco jurídico de otorgar cierta seriedad al maltrato animal, repudiado socialmente, esto no es suficiente si queremos que definitivamente acabe este episodio oscuro y barbárico que comenzó en la antigua Roma.

Para avanzar hacia el progreso moral, esta suspensión deberá ser definitiva no solo en este municipio, sino en todas las regiones mexicanas donde aún es legal esta práctica sanguinaria.


Referencias:
Carcopino Jérome, (2001) La vida cotidiana en Roma en el apogeo del Imperio, Madrid: Ediciones Temas de hoy.
Kidd Elliot, (S,F) “Beast-Hunts” in Roman Amphitheaters: The Impact of the Venationes on Animal Populations in the Ancient Roman World. Consultado en: https://digital.library.unt.edu/ark:/67531/metadc1635132/m2/1/high_res_d/Elliott_Kidd_072012_se.pdf


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Por Nely Lucano

Licenciada y Maestra en filosofía, doctora en humanidades por la UdeG, académica del CUCSH, directora del proyecto "Animales y Praxis" y Encargada de Enlace Académico de la ONG Igualdad Animal México.

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