mar. Jun 23rd, 2026
Comparte si te ha gustado

​Mucho antes de que Bram Stoker diera vida al conde transilvano, el monstruo ya vestía de seda y frecuentaba los salones de la alta sociedad. La imagen del vampiro aristocrático, seductor y letal no nació en los Cárpatos, sino en la mente atormentada de John William Polidori, un médico inglés que transformó su humillación personal en un mito eterno.

​Aquella noche de verano en Villa Diodati

​Junio de 1816 pasó a la historia como “el año sin verano”. En Ginebra, frente a la imponente Villa Diodati, las tormentas eléctricas obligaron a un grupo de jóvenes brillantes a refugiarse tras los muros de la mansión. Allí, un ya legendario Lord Byron lanzó un desafío que cambiaría la literatura universal: cada uno debía escribir el relato más aterrador que fuera capaz de imaginar.

​En aquella reunión se encontraban figuras que hoy son pilares del romanticismo: Percy Shelley, una joven Mary Wollstonecraft (futura Mary Shelley) y el propio Polidori, médico personal de Byron. Mientras Mary concebía la semilla de Frankenstein, Polidori rescataba un esbozo abandonado por su patrón para dar vida a Lord Ruthven, el primer vampiro moderno.

​El “Pobre Polidori”: Entre la admiración y el desprecio

​La relación entre el médico y el poeta era una mezcla tóxica de dependencia y crueldad. Byron, conocido por su carácter voluble, despreciaba las ambiciones literarias de Polidori, a quien humillaba públicamente llamándolo “Polly Dolly” o, simplemente, “el pobre Polidori”.

​No es casualidad que Lord Ruthven sea un reflejo distorsionado de Byron: un aristócrata frío, distinguido, cínico y depredador de almas. Polidori no solo inventó un monstruo; escribió una venganza literaria contra el hombre que lo eclipsaba.

​El éxito ajeno y el final trágico

​Cuando El vampiro se publicó en 1819, el destino le jugó a Polidori su última broma pesada: por intereses comerciales, la obra fue atribuida erróneamente a Lord Byron. El poeta no tardó en negar la autoría y despreciar el relato, dejando a Polidori hundido en el anonimato y la frustración.

​El 24 de agosto de 1821, sumido en deudas y depresión, John Polidori decidió poner fin a su vida a los 25 años. Ingirió ácido prúsico (cianuro), un veneno cuya historia guarda una ironía poética: fue derivado de un descubrimiento del alquimista Konrad Dippel, el hombre que sirvió de inspiración real para el Doctor Frankenstein.

Legado inmortal: Aunque Polidori murió en la penumbra, su creación sobrevivió para infectar la imaginación de Stoker y de cada autor que, hasta hoy, ve en el vampiro a un seductor peligroso y no a un cadáver andante.


Comparte si te ha gustado
Avatar photo

Por Vish Fernandez

Columnista en portal de noticias de Guadalajara y CDMX. Gestor cultural, ganador de reconocimientos locales, nacionales e internacionales y promotor de la lectura.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *