Bueno, se nos acabó la fiesta del Mundial, el “pan y circo” cumplió la misión de entretener y vendernos algo a cambio.
Todos los que vimos el mundial pagamos de alguna forma: VIX, bares, fan-fest etc. El objetivo de la FIFA se logró al máximo y, salvo los fans de la selección de España, los demás esperemos mejor alcance de nuestro equipo para la próxima. Aquí mi conclusión de lo vivido en este Mundial 2026: No se pudo…
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El tricolor, lo de siempre: no supieron resolver el reto mayor. Ni en casa, ni contra el primer equipo fuerte que enfrentaron con 10 hombres, así que: ¡fuera! eso dice el alcance y el nivel real. Y sí, hubo excelentes momentos y se agradecen, pero lo mejor que vi es un grupo de jóvenes con gran futuro así que a esperar el “Y si… ¿SÍ?”
Argentina y Messi
Argentina tuvo una agenda de día de campo y aun así batalló demasiado. Ya perdía contra Inglaterra, pero un grave error del técnico rival les regaló el juego, contra España fueron nulos. Messi fue su diferencial durante el torneo. Sin él, no pasaban ni de la fase de grupos. Cargó con el equipo, puso el talento, la actitud y resolvió en momentos difíciles, pero, lo neutralizaron en la final y ahí está el resultado, casi sin tiro a gol. Yo no sé si es el mejor de la historia, pero definitivamente está en la plática.
En cuanto a la animadversión que se gestó contra Argentina, no se puede evitar ver a la gente reaccionar contra la violencia y la majadería que mostraron, eso cae mal y en este mundo hiper-mediático, caer mal se hace exponencial en minutos, tendrán que trabajar mucho en humildad para enjuagar esa mala imagen.
¿Ayuda de la FIFA?
En todas las ligas grandes cuidan a sus estrellas, pasó con Maradona, Tom Brady, Kobe Bryant, etc. Son los que más venden, los que más rating generan, eso se entiende, pero con Argentina, desde el mundial pasado, las estadísticas demuestran un protectorado que cae en lo extremo, las críticas son basadas en hechos que estuvieron a la vista de todo el mundo, incluso en la final hubo un gol mal anulado, y bueno, al ganar España parecen aclararse las dudas para algunos.
Sin embargo, me parece que sí los ayudaron hasta esa instancia y ahí los soltaron, la misión estuvo cumplida: 8 juegos de máximo ingreso, ninguna selección generó más rating que Argentina, no se puede tapar el sol con un dedo, pero el pensar que la FIFA los llevó a la final como negocio solo para obligarlos a perder es absurdo y ridículo. Yo digo que ahí sí dejaron que pasara lo natural del juego.
Expansión del torneo
Aunque el incremento de equipos responde al interés de fomentar el negocio, creo que si benefició al espectáculo y le dio oportunidad a países que jamás habrían vivido esto. Tuvimos sorpresas y momentos entrañables con selecciones como Cabo Verde, Curazao, Jordania, Panamá y que me dicen de ¡Vosinha!.
Juegos que le dieron a sus pueblos una probada de esta instancia, que haya pan y circo para más países no lo veo mal.
El ambiente y una teoría de conspiración
Tuve la fortuna de ver tres juegos en 3 ciudades (por contactos, al precio y muy caros de todos modos) y tengo que admitir que es una experiencia única e inolvidable, lo vivido, más lo visto en otras sedes, demuestra que esto, aun fuera de la cancha, es una gran fiesta y una fórmula de comunión e integración cultural impresionante, ni las Olimpiadas logran eso a pesar de tener muchos más países participantes.
Hay que celebrar que México destacó como el mejor anfitrión en hospitalidad y ambiente y que, salvo mínimas excepciones, el saldo fue blanco en lo que importa.
¿Se dieron cuenta que casi no hubo eventos nefastos vinculados con el narco? Pero, terminado el mundial se regresó a los titulares de nota roja, masacre en Zacatecas y otras más de nuestra “vida normal” con violencia.
Tengo la teoría de que hubo un pacto con la mafia para evitar malos momentos de su parte durante el evento, ahí se las dejo…
Los estadios ahora son “Fifis”
Y no todo es para todos, a pesar que fuera de las gradas la afición parece fundirse en una cohesión que parece hacer olvidar rivalidades locales, partidos políticos ni religiones, aun así, hay “códigos postales”.
Queda claro que la FIFA opera como un negocio puro, no es una entidad filantrópica ni social, ahí “money talks”. Pasaron de reportar 7,500 millones de dólares en el torneo pasado a más de 15,000 en este ¡el doble!, se dice que al menos seis mil millones sintonizaron los juegos, la pura final alcanzó ¡1,800 millones! Todos son récords.
Y esa gente no cabe en los estadios, así que ¿por qué no vender las butacas carísimas? Había buenos ejemplos en la NFL o NBA y ya había demanda previa. La FIFA lo intentó, los criticaron, les auguraron fracaso y el resultado: estadios llenos al 99.7% de su capacidad, de seis mil millones de aficionados únicamente 7 millones pudieron presenciarlo.
La moraleja es clara: los asientos son un evento social aparte, súper “fifí”, elitista, lleno de personalidades, un llamado al “wanna’be” símbolo de estatus y totalmente ajeno de quien juega. Llevar a Arabia Saudita el del 2034 lo confirma, quien quiera ver un juego ahí debe estar muy nutrido económicamente, y de una vez apunten esto: con este ejemplo esos boletos serán cada vez más caros.
Al final, dignamente España: no había nadie mejor
Francia era el favorito en base en nombres, pero quien haya visto las estadísticas, debió ver que España venía invicto en 30 juegos, campeones de Europa y olímpicos, además, campeones en femenil; terminaron el mundial invictos con un solo gol en contra. La superioridad española es absoluta e incuestionable ¡ganó el mejor!
Que llevarnos de esto y: A lo que nos truje… Se acabó, volvamos a la realidad sin olvidar que todo fue un mero espectáculo, nuestros retos de vida son nuestro verdadero destino. Ojalá y lo que vimos en el Mundial nos haya dejado algo útil en lo personal,
algo como motivarnos para superarnos, competir y dar nuestro máximo esfuerzo, si, así como nos lo enseñaron esos jugadores en la cancha. ¡Te deseo éxito y muchas victorias!
Y de ahí… A lo que Sigue
Heberto de la Rosa
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