dom. Sep 6th, 2026
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En días recientes, una de las noticias que le ha dado la vuelta al mundo, es la guerra entre Israel y Hamás. La muerte, sufrimiento, desprecio e indiferencia son realidades evidentes de este conflicto. En el mejor de los casos, algunos humanos de otros países alzan la voz ante estas realidades que sufren otros humanos, en especial en la zona de Gaza.

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Esta protesta requiere, en buena medida, rebasar las fronteras de la nacionalidad y pensar la alteridad, el Otro humano. En efecto, esta guerra que padecen inocentes es horrible. Sin embargo, estas realidades barbáricas no solo las padecen humanos.

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Animales no humanos

Existen unos Otros, como son los animales no humanos, que experimentan todos los días una guerra que la industria ganadera ha mantenido durante por lo menos dos siglos contra ellos. Dentro de los campos de concentración de esta industria, la vida misma, para millones de animales, se torna infernal.

Lo anterior es relevante debido a la justificación del sufrimiento de los animales en los gritos de batalla en la guerra Israel-Hamás.

Hace unos días, el ministro de defensa israelí Yoav Gallant declaró: “estamos luchando contra animales”. Esta afirmación no es superficial. Tiene al menos dos significados en su mensaje: primero, que los animales son despreciables y, segundo, que se les puede causar la muerte más horrible.

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El uso del lenguaje bélico no es inocente. Nadie podría negar que este supuesto, puede, plenamente justificarse cuando la mayoría de los humanos a nivel mundial aceptan, minimizan o invisibilizan los distintos agravios cometidos todos los días contra millones de animales no humanos dentro de las granjas industriales, esto, por el simple hecho de ser “animales”.

A  su vez, el alcalde de la ciudad israelí de Sderot, Alon Davidi afirmó que los líderes de Hamás “son animales a los que hay que hacerles daño y matar”. Nuevamente se evidencia el desprecio por lo animal y efectivamente podría justificarse, esta afirmación, mostrando los agravios crueles que conlleva el actual consumo de animales bajo la ideología de que fueron hechos para ser matados.

Por otra parte, estas dos afirmaciones tienen eco en algunos habitantes de Gaza, por las evidentes consecuencias negativas que traen consigo. Se defienden bajo sentencias como: “No somos animales, no estamos en un zoológico, somos seres humanos”.

Es evidente que lo animal es supuesto de desprecio para ambos bandos y que está “justificada” a nivel global la irrelevancia o indiferencia de la muerte o sufrimiento de los animales no humanos que son utilizados para fines o caprichos humanos.

Los animales que se han encontrado en los zoológicos durante un conflicto bélico han padecido muerte, dolor y sufrimiento, bajo una general indiferencia por parte de los humanos. Durante la Segunda Guerra Mundial, murieron casi 4 mil animales que se encontraban encerrados en el zoológico de Berlín a causa de los bombardeos.

Para la gran mayoría, este dato es irrelevante, pues supone que la vida de los animales no importa. De esta manera tiene sentido el rechazo inmediato de los palestinos para no ser nombrados como animales, pues esto se traduciría en un real desprecio por sus vidas como sucede todos los días en contra de los animales no humanos.

La gran mayoría de humanos acepta, promueve o es indiferente del encierro, hacinamiento, privación de suministros de alimentos, agua, atención médica, mutilación o muerte de millones de animales, simplemente porque no pertenecen a nuestra especie.

Se comprende que ante esta situación algunos habitantes de Gaza enfaticen: “estamos sufriendo por no tener nada, ningún alivio”.

Efectivamente es la realidad que millones de animales no humanos sufren, les negamos libertad, crear lazos de afectividad o cariño hacia sus crías, se las matamos y las nombramos como lechones o terneras, les privamos de suministros de comida que evolutivamente requieren y los engordamos con otros “alimentos”, los despojamos de sus territorios, esto es, los dejamos sin ningún alivio.

En suma, para ser solidarios con la gente inocente de Gaza y protestar contra esa guerra, hace falta rebasar las fronteras de las naciones y apelar a Otro humano; pero también, para comprender y protestar ante la guerra contra los animales, es necesario rebasar las fronteras de lo humano, pensarnos como Otros animales y por ningún motivo aceptar forma alguna de desprecio ante estos.

Fuentes:

BBC News Mundo:

https://www.bbc.com/mundo/articles/cprx1wnyq11o

Los zoológicos más antiguos del mundo:

https://www.tiqets.com/es/blog/oldest-zoos-in-the-world/


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Por Nely Lucano

Licenciada y Maestra en filosofía, doctora en humanidades por la UdeG, académica del CUCSH, directora del proyecto "Animales y Praxis" y Encargada de Enlace Académico de la ONG Igualdad Animal México.

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