A la par del narcotráfico que entre sus ingresos comercia ilegalmente ganado, existe un tráfico legal de estos animales: la ganadería
En los últimos días, la realidad de la violencia golpeó a la población jalisciense. El miedo e incertidumbre se hizo presente irrumpiendo en la vida “pacifica” de la mayoría, al saberse -consciente o inconscientemente- vulnerables a ser dañados por otros miembros de nuestra especie.
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Aunque el uso del terror – en sus diversas formas- ha sido una estrategia común de policías, ejércitos y narcotraficantes, para someter a poblaciones, es un hecho que, en el capitalismo, nuestra coexistencia habitual es hostil y/o indiferente principalmente hacia seres considerados desechos sean humanos o no humanos.
De esta guerra social se benefician los llamados grupos criminales quienes trafican tanto con humanos como con otras especies de animales. A través del uso, opresión y explotación de víctimas humanas y
no humanas crean un infierno con el que incrementan su poder y riqueza.
Por ejemplo, en el caso del “[…] tráfico de ganado de Centroamérica a México es un negocio millonario. Si
anualmente ingresan 800 mil cabezas de ganado al país y se venden por cerca de US$400
por cabeza, el mercado ilícito genera US$320 millones anuales” (Dittmar; Asmann, 2022, p.9).
El negocio millonario, de estos grupos, no se reduce al tráfico ilegal de ganado, existe a la par un tráfico legal de estos animales: la industria ganadera.
La legalidad del uso, explotación y matanza de estos animales imposibilita en la gran mayoría de la población, vislumbrar una de las verdades más contradictorias: que coexistimos “pacíficamente” y con total indiferencia ante el infierno de la industria ganadera. No todo lo legal es justo, correcto, ni bueno.
De hecho, no pocas veces, la ganadería legal, “[…] se usa como fachada para diversos intereses criminales […] como el narcotráfico, el lavado de dinero, el tráfico de tierras y el tráfico de madera” (Dittmar, Asmann, 2022, p. 7).
En diferentes países, la industria ganadera ha servido para que narcotraficantes laven sus ganancias ilícitas y obtengan cierto estatus social y control territorial en los lugares donde operan (Dittmar,
Asmann, 2022, p. 52); también en el caso de México, ha servido para que el Cártel de Sinaloa, Los Zetas y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), intercambien productos y negocien transacciones (Dittmar, Asmann, 2022, p. 20).
Para calmar la conciencia del consumidor cárnico, este horror se esfuma a través del proceso del blanqueo, de su introducción al “proceso legal”. Así, “una vez que el ganado es blanqueado, puede ser adquirido por las mismas compañías cárnicas que se encargan de engordar a los terneros y enviarlos a los mataderos; allí la carne se empaca y se prepara para la venta y exportación, lo que hace imposible su rastreo” (Dittmar, Asmann, 2022, p. 49).
Enriquecer a la industria ganadera a través del consumo “legal” o blanqueado, no solo resulta obsceno por su vínculo con el llamado “crimen organizado” o narcotráfico que tanto daño y sufrimiento genera, sino, principalmente, porque estamos hablando de vidas que sufren infiernos en la tierra que nadie debería experimentar. Como bien lo planteó Herbert Marcuse, el infierno en la tierra creado por los humanos, “es el maltrato a los animales: la obra de una sociedad humana cuya racionalidad es todavía lo irracional” (1985, p. 266).
Bibliografía:
Dittmar Victoria, Asmann Parker, (2022), Contrabando de ganado en Centroamérica y México: Destrucción ambiental, crimen organizado y violencia, InSightCrime: Análisis e investigación del crimen organizado.
Consultado en: https://insightcrime.org/wp-content/uploads/2022/05/Trafico-de-ganado-en-Centroamerica-y-Mexico-InSight-
Crime-May-2022.pdf
Marcuse Herbert, (1985), El hombre unidimensional, México: Planeta.

Legal o no, la ganadería es un negocio vil que debe llegar a su fin. Por los animales y por el ambiente. Excelente nota.
Excelente nota, información que desconocemos completamente sobre la ganadería
A pesar de los buenos propósitos, es increíble que México siga subsidiando a los ganaderos y criadoras de animales. Esto se muerde la cola. Mientras sigamos subsidiando a la ganadería o a la lechería o piscifactorias, o pollerías, estamos subsidiando al crimen organizado. Hay algo que podemos hacer: dejar en paz a los demás animales.
La violencia no se limita a un solo ámbito, especie o género.
La lucha por los animales no humanos es también la lucha por los animales humanos.
La normalización de la violencia nos impacta a todos, y comienza con actividades tan populares como la ganadería.