El 15 de agosto de 1939 se apagó la vida del escritor y periodista Federico Gamboa, pero no el eco de su creación más celebre. Su obra cumbre, Santa, una historia que originalmente dedicó a su entrañable amigo, el escultor Jesús F. Contreras, no solo se convirtió en una piedra angular de la literatura nacional, sino en uno de los mitos más adaptados en la pantalla mexicana.

A lo largo de las décadas, el trágico destino de Santa y su entorno ha renacido en múltiples ocasiones, convirtiéndose en un termómetro de la evolución de nuestro audiovisual:
Cine: De la era muda al esplendor sonoro
- 1918: Durante el cine mudo, Luis G. Peredo llevó la historia por primera vez a la pantalla grande con Elena Sánchez Valenzuela en el papel estelar, acompañada por Alfonso Busson (Hipólito) y Ricardo Beltri (“El Jarameño”).
- 1932: Marcó un hito histórico al convertirse en la primera película del cine sonoro mexicano. Bajo la dirección de Antonio Moreno, Lupita Tovar inmortalizó a la protagonista junto a las actuaciones de Carlos Orellana y Juan José Martínez Casado.
- 1943: En plena Época de Oro, Norman Foster y Alberto Gómez de la Vega dirigieron una suntuosa adaptación estelarizada por Esther Fernández, un joven Ricardo Montalbán y José Cibríán.
- 1969: La visión de Emilio Gómez Muriel reinterpretó el clásico para las nuevas generaciones con Julissa al frente del reparto y Enrique Rocha como el inolvidable Hipólito.
Televisión: La melancolía en la pantalla chica

- 1978: La historia dio el salto al formato de telenovela en una producción de Irene Sabido para Televisa, dirigida por Miguel Sabido y adaptada por Luis Reyes de la Maza. Protagonizada por Tina Romero, Sergio Jiménez y Luis Miranda, esta versión incluyó un guño meta-narrativo único: el propio Federico Gamboa se convirtió en personaje de su obra, interpretado por el actor Manuel Ojeda.